En la Sierra de Gudar, donde se alzan auténticos bosques a mas de dos mil metros de altitud. El invierno se convierte en un gran escultor de cristal. Las nevadas, junto con las bajas temperaturas hacen que la nieve y el hielo se unan a la corteza y ramas de los arboles, para así proteger a la vegetacion de temperaturas mas extremas.
La Sierra de Gudar a diferencia de su hermana Javalambre que es donde se rompe el grito del silencio en mitad de la soledad. Se muestra como una sierra mas acogedora debido a sus interminables pinares. Recorrer los montes del Peñarroya 2028m o alcanzar su cumbre en pleno invierno, se convierte mas de lo que pueden pensar muchos en un infierno...en un autentico limbo. Un inmenso bosque de cristal.